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Biblioteca:El capital/Advertencia

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ADVERTENCIA DEL TRADUCTOR

Aunque ha transcurrido ya casi un siglo desde su muerte y más de cien años desde la primera edición del tomo 1 de El capital, no se ha publicado todavía, ni en los países de habla española ni en otros, una edición crítica de la obra cimera de Karl Marx.

No es éste el lugar para exponer los motivos de ese hecho. Trataremos, simplemente, de definir qué entendemos por edición crítica del El capital.

Es sabido que del tomo 1 de El capital se publicaron en vida de Marx no una sino dos, y en cierto sentido tres, versiones distintas, que pese a su identidad conceptual básica presentan entre sí diferencias en muchos casos importantísimas:

  • a) La versión original alemana, publicada en 1867.
  • b) La segunda edición alemana, que aparece en fascículos de junio de 1872 a mayo de 1873 y en volumen a mediados de ese último año.[1] Marx no sólo efectúa una larga serie de enmiendas y modificaciones menores, sino que incorpora numerosos agregados, suprime no pocos pasajes de la versión original y reelabora totalmente partes de la misma. Para poder formarse una idea de hasta qué punto Marx reconstruyó, por ejemplo, el fundamentalísimo capítulo 1 de la obra, el lector deberá comparar no sólo el texto del mismo en ambas ediciones (en la nuestra, pp. 43-102 del presente volumen y apéndice al final del volumen 3 del tomo I), sino también el texto de la última versión del capítulo con el de “La forma de valor”, que figuraba como apéndice de la edición alemana de 1867 y que también hemos incorporado a nuestra edición: junto a párrafos y hasta páginas intactos, hay fragmentos que desaparecen, otros que se transforman totalmente, textos que se fusionan, extensos agregados, frases que son desprendidas de sus emplazamientos originales e insertadas en otros. El tomo I de El capital comienza a convertirse en algo así como un enorme palimpsesto en el que capas de redacción generalmente (no siempre) más ricas recubren buena parte de la redacción originaria.
  • c) La versión francesa, publicada en entregas de agosto de 1872 a noviembre de 1875. En parte se trata nada más que de una traducción (y en muchos lugares de una muy pobre traducción, desparejamente revisada por Marx) de la segunda edición alemana. Pero también cabe considerarla —para bien y para mal— como una nueva versión, la tercera, del tomo I de El capital. Para mal porque Marx, que solía estimar a los franceses como revolucionarios prácticos pero no como teóricos, simplificó —por momentos adocenó— muchos de los pasajes más complejos y profundos del original. Si se hubiera limitado a esa tarea vulgarizadora y a corregir los errores más notorios de la traducción francesa, ésta, como decía Marx de la obra de Comte en uno de los pasajes suprimidos de la primera edición alemana, no habría tenido más que una importancia puramente local (menor, por ejemplo, que la de la traducción rusa de Danielson, que Marx consideraba excelente). Pero el autor compensó en cierta medida esas simplificaciones al injertar en el tronco endeble del texto francés una serie de agregados, en su mayor parte muy valiosos, y efectuar en algunos pasajes una reelaboración que recuerda, aunque no iguala, la realizada con motivo de la segunda edición alemana.

Luego de la muerte de Marx, Engels publica otras tres ediciones del tomo 1 de El capital: la tercera alemana (1883); la inglesa (1887), que es una simple traducción pero presenta, en cuanto a las citas, una novedad sustancial de la que nos ocuparemos más adelante, y la cuarta alemana (1890). Como lo explica en los prólogos a esas ediciones (ver aquí, pp. 23, 27, 33), el albacea político y literario de Marx introdujo en el texto no pocas variantes. Se basó para ello, fundamentalmente, en un ejemplar de la segunda edición alemana y otro de la versión francesa en los que Marx había indicado qué pasajes de ésta debían incorporarse a aquélla, y en sustitución de cuáles.[2] Engels incorporó a la obra, fuera de eso, cierto número de comentarios y aclaraciones suyos, no siempre distinguidos por las iniciales D. H. (der Herausgeber, el editor). Las ediciones cuidadas por Engels no deben tomarsé por el texto definitivo de El capital (no hay tal texto definitivo) sino como un valioso y autorizado esfuerzo por establecer el cuerpo de lo que podría haber sido una nueva edición del primer tomo preparada por Marx. Nada más que podría, porque cuesta concebir que Marx —de no haber frustrado la muerte esa posibilidad— no hubiera incorporado a esa nueva versión, además de los agregados recogidos de la edición francesa, un sinnúmero de nuevas variantes.[3]

  1. Ciertos indicios nos hacen suponer que existen algunas variantes de escasa entidad entre el texto de los fascículos y el de la edición en volumen, conjetura que por el momento no podemos confirmar ni descartar.
  2. Karl Kautsky, que consultó el ejemplar de la segunda edición alemana anotado por Marx y utilizado por Engels, sostiene en el prólogo a su “edición popular” del tomo I (publicada en 1914) que Engels “no tomó en consideración todas las anotaciones manuscritas de Marx”. (Karl Kautsky, “Vorwort zur Volksausgabe von 1914”, en K. Marx, Werke, Schriften, Briefe, ed. por Hans-Joachim Lieber, Stuttgart, t. 1v, 1962, p. 951.) Pero Kautsky no sólo las “tomó en consideración” sino que introdujo por su cuenta en el texto alemán muchas de las simplificaciones de la versión francesa, rebajando aquél al nivel de ésta.
  3. De las dificultades que se le presentaron a Engels en su trabajo dan fe unas pocas fallas de ensamblamiento, en general menores, que se advierten en la cuarta edición. Hay alguna frasecita repetida (no lo estaba ni en la segunda edición alemana, de donde la tomó Marx insertándola en un extenso agregado a la versión francesa, ni en ésta, donde sólo aparece dentro de ese agregado); una inserción que al no efectuarse en el lugar adecuado vuelve confusas las alusiones de la frase siguiente; una referencia desorientadora al “texto del capítulo” en un pasaje concebido como nota pero que, precisamente, quedó incorporado al texto; un caso en que se corrige un pasaje del texto —conforme a la fe de erratas de la segunda edición— pero no la nota correspondiente, con lo cual aquél y ésta entran en contradicción, etc. (Cfr. la segunda edición alemana de 1873, pp. 651, 743, 812, 737/830, la versión francesa, ed. de Garnier-Flammarion prologada por Althusser, París, 1969, pp. 453, 527, 680, y Marx-Engels, Werke, Berlín, Dietz Verlag, t. xxiii, 1962, pp. 654-655, 741, 699, 732. Véanse también, para dos de esos desajustes, nuestras notas 254 y 263, al final del volumen 3 del tomo I.)